PENSANERVIOS DE UN MONO AULLADOR (AL BORDE)

19012014

Gracias a la máquina sobre la que hacía el hámster, sé que he sido un roedor durante media hora sobre la cinta. Mirando al enorme negro que es capaz de levantar 150 kg de pecho que estaba corriendo (en otra cinta) a mi lado, sé que, en esa media hora, para él he sido un galgo. Negro idiota. Él pesa como 95 kilos de acero. Yo peso como 65 kilos de cable. He caminado ufano por el arcén de la carretera, con bermudas de flores, pelo mojado, olor a pomada y coches pitando mientras me acercaba en chanclas hasta casa. Antes de subir me he parado a comentar la jugada con el yonko que siempre está en el chino de debajo. Una victoria física en el mundo de la mediocridad de un gimnasio de extrarradio es tan nutritiva como un plato de lentejas en en el Antiguo Testamento.