PENSANERVIOS DE UN MONO (AL BORDE, 2012)


Por supuesto que sabía que iba a pasar - porque ha pasado ya, pero sigue siendo un mal rato cada vez, cuando voy y le digo a uno de esos consultores de Recursos Humanos  de las entrevistas en las que me postulo como candidato a ocupar esa plaza de mozo, de dependiente, de encargado de sala de máquinas recreativas, de portero, de reponedor, etcétera; y él - generalmente ella, me mira y me dice "según tu currículum, ¿no estás un poco... lejos... ehhh... s de tu dedicación... diná um dinámica... sa salario habitual?"; voy yo (que esa misma desconfianza la tendría como consultor con cualquiera en el mismo caso), lo empeoro y digo "prefiero estos trabajos que me dejan más tiempo para escribir, ummm .... Principalmente, lo que soy es escritor". Cuando digo "ummmm", suelo hacer un gesto que creo yo que es interesante, así como francés. Y claro, a partir de ahí, la cosa ya está perdida. Todo termina y nos despedimos rápido. Me vuelvo para casa mientras fumo un cigarro que me impide coger el metro y me hace caminar hasta Atocha. Me siento un mentiroso y pasan coches a un cisco endemoniado. Me siento un mediano. Un mediano doblemente idiota por a) haber sucumbido en el error de clavarla así de monguer en un sitio como ése, y b) haber mentido al soltar el clavel para buscar una solución que no deja de mirar la orilla de la Aceptación,¿escritor? Yo no soy escritor! lo que soy es poeta y pornoaforista, so panolis. Pero claro, dices eso y apaga y vámonos. ¿Apaga y vámonos? La madre que te parió mil veces. Llego a casa hecho una mierda tensa  cada vez. Me miro en el espejo del ascensor mientras subo cada vez. Me miro bien al blanco de los ojos cada vez. Dentro del cuajo de luz amarilla pienso en alguien que no ha cambiado las llaves de un lugar asqueroso al que necesita entrar. Han cambiado las cerraduras pero él no ha cambiado las llaves. Y tenía todas las acreditaciones dentro.